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El proyecto, desarrollado en colaboración con Estudio Lamela, responde a la necesidad del cliente de renovar el concepto tradicional de sucursal bancaria, alejándose de la imagen institucional que hasta ahora se proyectaba y orientándolo hacia un público joven, capaz de identificarse con una propuesta más dinámica, innovadora, moderna y desenfadada.
Para lograrlo, se redujeron al mínimo las áreas operativas y administrativas, destinando la mayor parte del espacio al usuario, tanto en el interior como en el exterior de la sucursal.
Se incorporó un espacio exterior para alojar el cajero automático (ATM) y un área de espera, mientras que en el interior se generó un ambiente óptimo con zonas de espera, una barra de atención con sillas tipo periquera, y monitores que transmiten videos e información del banco.
La iluminación se resolvió mediante spots empotrados en un plafón liso, aportando uniformidad y limpieza visual.
En cuanto a los materiales, se emplearon vidrio, aluminio y madera con laminados plásticos en los colores institucionales del banco.
La imagen general de la sucursal se articula a través de un juego tridimensional de planos en blanco, gris y rojo, que refuerzan la identidad corporativa.
Esta propuesta de diseño está pensada para replicarse en distintas universidades de la República Mexicana, acercando el banco a un público joven en espacios académicos.
El proyecto, desarrollado en colaboración con Estudio Lamela, responde a la necesidad del cliente de renovar el concepto tradicional de sucursal bancaria, alejándose de la imagen institucional que hasta ahora se proyectaba y orientándolo hacia un público joven, capaz de identificarse con una propuesta más dinámica, innovadora, moderna y desenfadada.
Para lograrlo, se redujeron al mínimo las áreas operativas y administrativas, destinando la mayor parte del espacio al usuario, tanto en el interior como en el exterior de la sucursal.
Se incorporó un espacio exterior para alojar el cajero automático (ATM) y un área de espera, mientras que en el interior se generó un ambiente óptimo con zonas de espera, una barra de atención con sillas tipo periquera, y monitores que transmiten videos e información del banco.
La iluminación se resolvió mediante spots empotrados en un plafón liso, aportando uniformidad y limpieza visual.
En cuanto a los materiales, se emplearon vidrio, aluminio y madera con laminados plásticos en los colores institucionales del banco.
La imagen general de la sucursal se articula a través de un juego tridimensional de planos en blanco, gris y rojo, que refuerzan la identidad corporativa.
Esta propuesta de diseño está pensada para replicarse en distintas universidades de la República Mexicana, acercando el banco a un público joven en espacios académicos.


